martes, 9 de abril de 2013

12ava. colección SUSTRATOS (2.010-2.012)

Un viaje posible. El pintor El niño juega con sus miedos para ponerle sonrisas a lo oscuro, los barcos de papel, las casitas en el aire, los pies descalzos para sentir la historia abrazando al futuro sobre el presente de un lienzo en blanco: - Pintarle al tiempo un ajedrez y jugar con el, solo se les puede ocurrir a los que cierran los ojos y siguen mirando detrás de las ventanas. - Pintar o acariciar la belleza con pinceles, atar el rojo al blanco sin ser violeta el abrazo. - Pintar la soledad de Dios es hermoso. A Francisco le sujeta la mano el viento, fluye , camina sobre la imaginación hablando con ella, mientras una línea le guiña un ojo y el sonríe dibujando una luna, o una cuna para la lengua que nada atada a la cordura. ¿Quién dibuja un corazón de piedra en estos tiempos?... sería mejor dibujar un marca pasos que suspira, mas a este pintor le sigue latiendo la fuerza de la mujer que amamantó la tierra donde el sembró una promesa. Volver… Velásquez lleva en el equipaje el sol de sus abuelos, con este norte se pasea, saludando a sus vecinos hablando de lo que somos como solo el sabe. Su Obra. La pasión por la vida define su trabajo; uno se transporta cuando mira fijamente una de sus obras, estos retazos del tiempo entre los colores y el papel, te sujetan los ojos un instante, para dejarte en la libertad de ver el mundo tal y como es “mágico”, lleno de detalles, que surgen a través del universo diminuto de un “ser” que eligió dejarse “ver” por Velásquez. Si te decides a entrar por una de las ventanas de su fantasía y le haces caso al pasado, escucharás nostalgias de quienes fuimos, de lo que deberíamos ser en este andar lleno de puentes y senderos, donde habitaremos todos, donde anidaremos solos. Hoy, ahora, nos quedamos en compañía del presente, en la esquina más cercana a lo que seremos; les dejo con la obra de quien un día dejó de pintar el horizonte, para pintarnos: - escaleras sin techos - espejos sin rostro - un viaje… posible. Conocer a Velásquez, es abrir una propuesta y mirarse en el espejo de quien no tiene rostro, viajen con él sin facturar prejuicios, ahora son libres de imaginar, lo que es, lo que sea, lo que debería ser… buen viaje. Iván Ulloa Madrid 3-3-10

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